Al Rencor (Antipoesía)

viernes 10 de julio de 2009 en 21:05


Te reconozco siempre.
Ya no hace falta que vengas.
Prometí no mirarte a la cara
cada vez que lloré con la mente clara.
Desilusión. Y de mí te vengas

Ojalá descorazonada sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.

Entre azules cielos que envenenas,
¿por qué iba yo a mostrarte mi vida?
Al menos haz brotar sangre de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.
miércoles 1 de julio de 2009 en 1:28


A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar...


José Gorostiza.

A una amiga mia (Antipoesía)

domingo 28 de junio de 2009 en 15:04


Y qué encantadora es tu soberbia.
Tus manos torpes de una quemante hipocresía
que se adivina
a pesar del vaivén penoso
de tu sonrisa.
En ese entramado de gestos
se dibujan tus negras intenciones
a pesar del peso del recuerdo.
Y tus ojos, atentos a mis movimientos,
metiéndose en mi vida
sin permiso de los mios,
se entrecierran mientras
adorable y peligrosamente,
te acercas.

Gone Too Soon

viernes 26 de junio de 2009 en 13:53


Nunca he pensado si quiero ser Michael Jackson, o casarme con él o cualquier otra estupidez. No me interesa lo que la gente diga de él porque es un puto genio. Eso es, un puto genio. Punto y final.


Amy Winehouse.




Demasiado pronto.
Siempre pensé que Michael era...no sé, como un ser de otro mundo. Demasiado especial, demasiado único, demasiado puro. Imaginaba cómo sería pasar un sólo dia en su mundo, con su forma de ver la vida. Qué se escondía debajo de tantos y tantos intentos de ocultarse.

Ni Elvis, ni Cobain, ni Lennon.

Hasta siempre Michael, gracias por la magia.

Marino

martes 23 de junio de 2009 en 22:55


Te he visto, amor
te he galopado
a lomos de la necesidad
más pura,
del color de los naranjos
y eras, vida
un campo
de gotas de oro
en movimiento.

Como si fueras
mi propia piel
te he sentido.
Emperador de mis aguas,
espejo profundo de mis ojos.
He visto en tus eternas manos de espuma
deseos azules y flores del silencio.

Romanticismo Indigente

viernes 19 de junio de 2009 en 23:45


- Espero que te estés dando cuenta de que me estoy dejando observar de cerca.
- Lo haces tan sutilmente que no se nota cuando abres y cierras el grifo, pero no importa porque en cuanto fluyes, bebo.
- Pues siga bebiendo, siempre que tenga sed..
- Me alegra conocerla, gota a gota.


Mayo de 2008

A la que ya no está (Antipoesía)

jueves 18 de junio de 2009 en 14:23


Sólo una cosa más:
Tú también serás prescindible.
No seré yo quien sacrifique su luz
para estar reclinada a tu vera en el suelo.
Que mis ojos no te miren y tu vida me olvide,
que recuerdes el resto de tus días lo que salió de mi
y enajenada no encuentres motivo para levantar la cabeza.

¿Qué será de mí cuando ahora que te has ido?
Nada.
De poco o nada sirves.
Eres los días que decidí dejar atrás.
¿Qué importa que murmures de mi con mi hermano
o que los demás murmuren?
Soberbia compañía de falsos amigos...

Creo que...

domingo 14 de junio de 2009 en 11:20


Creo que por fin
lo he entendido.
Da lo mismo
que esté aquí
o allí.
Seguiré estando
lejos.

Noches de ciudad (Antipoesía)

jueves 11 de junio de 2009 en 15:27


A lo largo del tiempo
y en diferentes ciudades,
he visto a esa gente
que vive de noche.
alcohólicos de bar y acera,
niñas de una noche,
cuarentones olvidados.
Por calmar otra sed beben sin ganas,
y en sus ojos he visto esas preguntas
que a veces el amor supo acallar.
Pero ahora
muerto el amor,
en sus ojos seguían
esas mismas preguntas
que a mí me asaltan hoy ante la misma botella
en la falsa compañía de la noche:
¿Qué queda de la felicidad que algún sábado
he creído sentir?
¿O es que sólo existe
falsedad en la alegría?

"Persistencia de la Memoria" (Antipoesía)

domingo 7 de junio de 2009 en 2:53


No podía dejar de olvidarle porque el olvido no existe.
La memoria es una modificación, una falla entre pasado y pasado. De manera que sin querer olvidaba las distintas formas bajo las cuales él aparecía; letra, voz, suspiro, nada. Tenía nostalgia de todos los lugares en los cuales jamás había estado, y le olvidaba en los parques donde nunca le recordó, y moría de tiempo por las cosas que ya no olvidaría, pues eran tan atroces e insuperables como las pocas cosas que había recordado.